Vivir con dolor

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El dolor físico te limita, hace que no estés al 100%.

Si el dolor permanece demasiado tiempo en tu vida, también irá desgastando tu estado emocional.

nuevo camino

El ritmo de vida, las prisas y una montaña de obligaciones que en el día a día se van acumulando, hace que no prestemos la atención suficiente a esos pequeños achaques que van apareciendo.

 

El dolor que sentimos en el cuerpo contiene un torrente de información procedente de nuestro subconsciente. 

 

Es como una señal de alarma que nos llama la atención para que nos paremos a mirarlo de frente.

 

Una de las cosas más importantes que debemos hacer cuando aparece cierto malestar, es aprender a priorizar.

 

Nuestra calidad de vida depende en gran medida del modo en que la vivamos, y el dolor o las limitaciones nos instan a buscar alternativas que mejoren nuestro día a día.

 

Hacer balance para saber desechar lo que no es tan importante, será fundamental para fijar nuestras prioridades.

 

 

Este artículo habla de mi propia experiencia viviendo con limitaciones…

 

Por eso, quiero compartir contigo, todo lo que puse en práctica para superarme y avanzar…

 

Cosas que debes evitar...

Para tratar este punto, voy a ponerte un ejemplo:

¿Qué le recomienda un médico a una persona que está convaleciente? (aunque lo parezca, no es un chiste :))

Lo primero que le dice, es que no haga esfuerzos innecesarios.

Lo segundo que le dice, es que lleve una dieta específica para su dolencia, también le dirá que se hidrate adecuadamente.

Lo tercero es que limite las visitas que no sean necesarias, el paciente necesita reposo y recuperar su energía vital.

Y como no, le dirá que se tome al pie de la letra su medicación.

Si no has entendido este ejemplo, no te preocupes, ahora mismo vamos a desgranarlo para que quede todo bien claro.

Nada de esfuerzos innecesarios

Aquí debes priorizar las tareas, puede que uno de los motivos que te han llevado a sufrir la dolencia que padeces, tenga algo que ver con que realizas más tareas de las que deberías.

Consejos para este punto:

-Delega en los demás aquellas tareas que no sean de tu estricta obligación.

-Marca un límite de tareas según tu capacidad física diaria.

-Aprende a decir que no, no todas las tareas que realizamos son físicas, también el ocuparte del estado emocional de otras personas hace que restes energía a tu tiempo y tu vitalidad.

-Si te puedes apañar, pide en tu trabajo una reducción de jornada, háblalo abiertamente con tu jefe, dile que necesitas recuperarte y ya volverás a hacer más horas cuando te recuperes.

-Si no estás trabajando, puede que esto también esté creando en ti unas exigencias que se frustran con la escasez de resultados, la tensión emocional puede estar afectando a tu salud física.

Cuida tu alimentación

Aquí quiero resaltar dos tipos de alimentación, la alimentación a través de la ingesta de alimentos, y la alimentación de tus emociones y pensamientos.

Alimentación por alimentos:

Si te alimentas con cualquier cosas a causa de la falta de tiempo, estarás debilitando tu organismo, deberás aprender a mejorar tu alimentación.

Emociones y pensamientos:

Detectar cuáles son las emociones y pensamientos predominantes, te ayudará a entender el por qué de ciertas cosas que te pasan.

El dolor emocional puede agravar el dolor físico.

Estos dos puntos requieren de tu atención, ambos son importantes en tu recuperación.

Limita las visitas

Una vida social sana te recarga las pilas, te llena de vitalidad, pero cuando hay relaciones que crean más malestar que buenas vibraciones, entonces, no hay más remedio que marcar distancia.

Hay situaciones donde marcar una distancia física no resulta fácil, pero siempre puedes elegir marcar cierta distancia emocional.

¿Cómo, te preguntarás? 

Anteponiendo tu propio bienestar emocional, es cierto que para esto, se requiere mucha práctica, además de autoconocimiento para poder manejar tus propias emociones.

Como le decía a una amiga, debes cercar tu parcelita:

-Aprender a no abrir la puerta a aquello que no quieres dejar pasar.

-Anteponerte a situaciones que se repiten en tu vida, y decidir mirarlas desde una nueva perspectiva, cambiar tu reacción ante ellas, te ayudará a no identificarte con lo que ya no deseas.

 

Simplificando, antes de rodearte de ciertas personas, analiza si te compensa, es decir, si le aportan valor a tu vida o les restan valor.

 

Toma tu medicación

Tu medicación tiene que ser algo más que tomarte unas pastillas.

A partir de ahora, vas a necesitar una dosis extra cada día de:

-Autocuidado.

-Muchas ganas de superarte.

-Confianza en tu capacidad de superación.

-Valoración ante tus progresos, por muy pequeños que parezcan.

-Aceptación y comprensión de las limitaciones.

-Mucho respeto y amor hacia ti mism@.

Uno de los errores más frecuentes ante cualquier dolencia física que esté provocando cierta limitación, es la impaciencia ante la recuperación.

 

Cuando una persona sufre una caída y se fractura el fémur, sabe que el médico le ha dicho que debe permanecer x días en reposo, después de eso, deberá ir poco a poco, recibirá la rehabilitación adecuada para su caso, y aunque el médico no pueda asegurarle que quedará perfecto al 100%, las garantías de recuperación son más positivas que catastróficas. Este paciente tendrá días en lo que se desespere ante su limitación, pero sabe y confía en que se recuperará.

 

Pero…

 

¿Qué pasa cuando una persona sufre de dolor constante y encima el médico le dice que para lo suyo no hay tratamiento que le cure?

 

En este último caso, la impaciencia puede convertirse en frustración, ya que no tiene una fecha marcada de recuperación, emocionalmente le han quitado de golpe todas las esperanzas de recuperar su calidad de vida con un diagnóstico tan poco positivo.

 

Quiero transmitirte que aunque vivas con limitaciones que se han quedado en tu vida, siempre hay posibilidad de mejorar, aunque sea un poco, y en este caso la impaciencia es más un enemigo que un aliado, por eso, es importante valorar los pequeños progresos que puedas advertir en ti.

Para mejorar paso a paso...

Dolor fisico

¿Ves la cara de dolor que tiene la chica que aparece en la imagen?

 

Pues bien, más o menos así era mi cara en las clases del gimnasio.

 

Siempre he tenido dolor de espalda, y mi doctora llevaba años recomendándome que hiciese natación y yoga.

 

Antes de llegar a sentirme como la chica de la fotografía, me pasaba el día dando masajes.

 

Sabía mejor que nadie, lo importe que es hacer ejercicio.

 

Y sí, de vez en cuando hacía algo de ejercicio por mi cuenta, pero al final, solía hacer casi siempre lo mismo.

 

Así que cuando toqué fondo, y ya no podía ni moverme ni trabajar, decidí hacerle caso a mi doctora… 

 

Busqué un gimnasio que tuviese de todo, tenía piscina, sala de musculación, clases para todos los gustos, spa…

 

¿Qué paso? ¿Me puse en forma?

 

Pues no, esperé demasiado tiempo para ocuparme de mis dolores, era un poco tarde para poder seguir el ritmo de los demás.

 

Probé con la natación, me apunté a todas las clases que creía podían servirme de ayuda, pero la frustración iba creciendo cada vez que salía del gimnasio, con el movimiento el dolor empeoraba, estaba rígida y doblada al mismo tiempo como una alcayata, cojeaba por la ciática, y no había un trocito de piel que no me doliera.

 

El caso es que en ese momento estaba en plena crisis, y lo que necesitaba era reposo, y también unos masajes y  un entrenador personal con el que poder trabajar mis lesiones de un modo más personalizado.

 

Yo eso lo sabía, claro que sí, me había pasado años dando recomendaciones a mis pacientes de lo que podían y no podían hacer según cada caso.

 

Pero cuando le toca a uno en primera persona, la cosa cambia.

 

Si eres como yo, que había llevado una vida activa, que me sobrecargaba de trabajo y no sabía decir que no, entonces me entenderás.

 

A veces sabemos que tenemos que comenzar a cuidarnos de otro modo, pero la auto exigencia nos contradice, y no nos deja parar el ritmo, hasta que topas con tu cuerpo que te dice… hasta aquí has llegado.

 

Estoy segura de que si hoy día volviera a ir a aquel gimnasio la experiencia sería muy distinta

 

Tu mejoría o recuperación dependen en gran medida de las acciones que decides tomar cada día.

 

No intentes recuperarte en un día, ya ves lo que yo conseguí, empeoré por no querer parar.

Para recuperarte y mejorar necesitarás un tiempo, cada persona vive su propio proceso, no hay una medida de tiempo igual para todos, cada uno debe caminar a su ritmo, sin compararse con otros, esto que te digo es muy importante.

-Aprende a advertir los estados emocionales que son contradictorios a vivir en un estado emocional saludable, es decir, decide mantenerte en un estado de esperanza y de superación, en lugar de focalizar toda tu atención en las limitaciones y el dolor.

-Cultiva el sentido del humor.

-Valora los avances que vas realizando en el día a día.

-No te compares con nadie, cada persona necesita su tiempo, lo importante es que tú sepas hasta donde puedes llegar.

-Que no te depriman los retrocesos ni las recaídas, esos días dedícaselos más al descanso, ya sabes que pasarán, mañana te sentirás mucho mejor.

-No le cuentes a todo el mundo lo que te pasa, no todos te podrán entender, selecciona bien a tus confidentes.

-No escuches los …”tu no puedes”…, no los hagas tuyos, puede que no puedas hacer ciertas cosas, pero eso no dice que no puedas hacer otras o incluso las mismas cosas que otros, pero a tu propio ritmo y con la intensidad que tu decidas marcar.

-Aprovecha para iniciar una nueva actividad que te resulte más fácil de realizar.

-Haz ejercicio físico, no te estanques, por muy poco que sea y aunque lo realices con limitaciones, tu cuerpo te lo agradecerá.

-Establece cada mañana un plan, no te dejes llevar por la apatía.

-Visualízate constantemente con energía, aunque el cuerpo lo tengas machacado de dolor, no te niegues mejorar tu salud, trabaja constantemente focalizándote en conseguir una nueva versión de ti.

-Acepta aquello que no puedes controlar.

-Las limitaciones pueden hacer que fortalezcas otros aspectos de tu personalidad que necesitan también de tu atención.

-Valora tu vida por encima de todas las limitaciones.

-Agradece cada día por esa nueva oportunidad, que te ofrece cada mañana, la posibilidad de un nuevo despertar.

La recuperación, ya sea parcial o total lleva su tiempo, es un proceso que requiere de la constancia del día a día, puede que ya no recuperes todas las habilidades que antes tenías, pero puedes adquirir nuevas habilidades, y trabajar en ellas, puede resultar un camino emocionante, sólo debes estar dispuest@ a superarte paso a paso, como dice la canción…pasito a pasito 😉

Vivir con dolor crónico te limita la vida, hace que tengas menos vida social, pasarás períodos de aislamiento, puede que a veces te sientas inconprendid@, ya no podrás estar todo el día haciendo cosas, tendrás que aprender a priorizar, pero todo esto no tiene por qué ser una catástrofe en tu vida, sólo necesitas tiempo para aprender a relacionarte con esa nueva identidad que se ha quedado en tu vida, habrá días en los que te sientas peor y otros en los que te sientas mucho mejor…

 

Ahora tienes una nueva misión en tu vida, y esa misión te dice que es el momento de cuidar de ti, de pasar tiempo contigo mism@, de descubrir otras parcelas que hay dentro de ti.

 

Ahora, todo eso que explota dentro de ti de forma desordenada sin aparente significado ni valor, necesita de tu fuerza, tu valentía, tu apoyo, tu creatividad y todo tu amor, para dar salida a una parte inmensamente más grande y valiosa que quiere resurgir en ti.

Sobre este tema escribiría líneas y líneas enteras, ya que me toca muy de cerca, pero entiendo que cada persona es un mundo, cada persona de forma individual necesita su propio proceso, sólo te puedo decir que si necesitas ayuda y si quieres mejorar al menos tu estado emocional, puedo ofrecerte la ayuda necesaria que esté en mi mano para que puedas progresar.

 

Aquí puedes ver mis servicios y si tienes dudas y no sabes qué hacer ni por dónde empezar….comienza escribiéndome y haber hasta donde podemos llegar.

 

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